El rincón de Jesús y Mariví

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RUTA ROJA:

 De Agüero pasando por Riglos y Loarre hasta  Huesca

Pasamos por Los Mallos de Agüero. Un  pueblito del siglo X que está escondido al final de un camino bellísimo. La villa medieval, con estrechas callejuelas en pendiente y dueña de una iglesia románica preciosa dedicada a Santiago, no sólo es una absoluta delicia, sino que está emplazada delante de sus ‘propios’ Mallos, lo que la convierte en una de las visiones más inolvidables de la provincia de Huesca.
Agüero es además punto de partida para otra de las actividades predilectas de la comarca: El senderismo. Seis kilómetros por
una pista preciosa conducen al evocador despoblado de San Felices.

Nuestra segunda parada es en este bonito lugar donde contemplamos Los Mallos de Riglos. Son unas bellas y altas paredes que se alzan sobre el pueblo del mismo nombre constituyendo junto a sus antiguos olivares algunos de ellos plantados en la Edad Media un paisaje que al observarlo a lo lejos nos recuerda al de un Belén Navideño. Estas paredes paraíso y escuela Aragonesa de escalada llegan a tener hasta 300 metros de caída vertical,su constitución geológica es de conglomerado, es decir en este caso de grava unida a un barro solidificado que no la hace demasiado segura ni consistente al escalador que deberá subir con las necesarias precauciones por estas altas paredes. Para los que no practicamos este noble deporte hay otras opciones para poder disfrutar y contemplar este curioso lugar de preciosos picos y paredes: un sendero circular recorre Los Mallos de Riglos y permite observarlos desde variadas perspectivas disfrutando así de una agradable jornada senderista

 

 

Por fin terminamos nuestra ruta en El Castillo de Loarre (Castiello de Lobarre en Aragonés) está situado en un punto estratégico que ya llamó la atención de los romanos que edificaron la primera fortaleza ya que desde aquí se ejercía control sobre toda la llanura de La Hoya de Huesca y sus ricas tierras agrícolas. El Castillo que hoy conocemos fue mandado construir en el siglo XI por el Rey Sancho III y ampliado posteriormente por Sancho Ramirez que fundó un Monasterio en el mismo. Candidato a convertirse en Patrimonio de La Humanidad está casi todo en muy buen estado de conservación, el mejor de todas las fortalezas Románicas, destaca en él la cúpula de Santa Quiteria con una muy buena acústica para conciertos y la gran Iglesia del Castillo con su cúpula poco frecuente en el arte Románico. No faltan leyendas a su alrededor como la que cita la existencia en algún lugar de la Sierra de Loarre de un pellejo lleno de monedas de oro escondido del que nunca se ha sabido nada. Este Castillo sirvió de Corte para el efímero Reino de Los Mallos nacido como un regalo del Rey Pedro I de Aragón para su esposa Italiana Doña Berta con la que contrajo matrimonio el Domingo 16 de Agosto del año 1097, este minúsculo Estado desapareció como tal sobre el año 1110 dejándonos como recuerdo esta preciosa joya del Románico Aragonés.

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