El rincón de Jesús y Mariví

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Ruta 3 de Ochagavia

a Isaba por Francia

Salimos del pueblo de Ochagavia y tomamos la carretera que nos lleva hacia la muga. Subimos el puerto de Laza.

      

              Ponemos rumbo al Puerto de Larrau y después de recorrer unos  kilómetros llegamos a su cota más alta. Nos encontramos a 1.585 metros y desde el aparcamiento junto a la boca del túnel, se puede iniciar la ascensión al Pico de Orhi (2.021 m.) conocido por ser el primer “dosmil” de los Pirineos Occidentales.

En este puerto  se encuentra la divisoria entre España y Francia. Las panorámicas son impresionantes.

 

       Después de disfrutar de los miradores naturales del puerto, descendemos hacia el país vecino perdiendo altura bruscamente, serpenteando por una carretera estrecha que nos hace prestar atención e incluso pararnos en algunos momentos para sortear ejemplares vacunos y ovinos, que pastan plácidamente en estas verdes praderas.

  

  

 

 

Llegamos a la localidad de Larrau o Larrañe, pequeño pueblecito vasco-francés de 227 habitantes

 

 

   

 

Visitado este pueblo, seguimos hacia el Albergue de Logibar.

      Aparcamos nuestro vehículo en el parking detrás del Alberge de Logibar (Lojibarrea). En este punto estamos a 370 metros de altitud. Aquí es donde nace el sendero que vamos a recorrer para visitar el Puente colgante de Holzarte.  Iniciamos la subida a pie, bien indicada por paneles que nos informan de que en algo menos de una hora llegaremos a la pasarela de Holzarte.

  

        Vamos acompañados del río Olhadibia en los primeros compases, aguas limpias y cristalinas que juguetean entre tilos y alisos abriéndose paso por el bosque. Los árboles tapizados de musgos y enredaderas nos muestran la gran umbría por donde transitamos, el frescor es grande y apenas los rayos de sol penetran entre su frondosidad

   

    Cruzamos un pequeño puente de madera que salva un regato y nos vamos separando del río ganando poco a poco altura.

 

.         El sendero ahora se torna un poco más en cuesta, donde encontramos unas lajas de piedra en el suelo. Una alambrada nos separa del vacío y nos ofrece seguridad, al otro lado un pasamanos recorre esta parte del sendero. Este tramo en días de lluvias se torna muy resbaladizo y el cable será de agradecer.

   

        Una vez superado este repecho divisamos el impresionante cañón y el camino se torna más suave introduciéndonos en un nuevo bosquecillo.

         Caminamos entre helechos y las raíces de los árboles se descubren apareciendo en el sendero. Vamos bordeando la garganta sin apenas darnos cuenta hasta que llegamos a un claro, donde tenemos el primer contacto con la pasarela.

  

          La vista es impresionante. Llegamos a un pequeño mirador y observamos la garganta con detenimiento, buscando su fondo que no llegamos a divisar y avanzamos hacia el puente deseosos de cruzarlo y de asomarnos para ver su profundidad.

 

        Según lo cruzamos se mueve a nuestro paso con un ligero balanceo que nos hace sentirnos un poco inseguros y aferrarnos a los cables para mayor seguridad. Nos asomamos con vértigo y desconfianza para observar el cañón en toda su profundidad. Ciento ochenta metros caen en vertical desde esta construcción hasta el final del abismo. Ahora nos encontramos a una altitud de 600 metros, por tanto nuestra subida ha superado un desnivel de 230 metros.

    

      Aunque el piso de la pasarela está construido con traviesas de madera y cuesta dar el primer paso sobre la pasarela, enseguida te das cuenta de que la pasarela es muy segura, ya que está sujeta con una serie de potentes cables de acero que parte de los extremos de la garganta

 

       La construcción del puente colgante data del año 1.920, según se nos informa en el pilar opuesto y fue construido por los obreros de la acería Lombarda Morillo para acceder más rápidamente a la explotación forestal del otro lado de la garganta.

  

          Las Gorges de Holtzarte son dos profundas y estrechas hendiduras labradas por los torrentes de Olhadibia y Olhado que discurren encajonados entre paredes verticales que en algunos momentos superan los 250 metros de altura.

          

      Regresamos al aparcamiento y continuamos por la D-26 y a pocos kilómetros nos desviaremos a nuestra derecha, ya en dirección a Sainte-Engrâce. Apenas pasada la población llegamos al parking de Kakuetta. Andando a pocos metros llegamos a la entrada de Les Gorges de Kakuetta. Tras pagar la cuota establecida,  comenzamos la visita de este impresionante lugar.

Un sendero de difícil pérdida nos guía en todo momento por una pasarela siguiendo los indicadores que nos llevan a la cueva

 

       Ascendemos una pequeña cuesta que luego descendemos y llegamos a un túnel excavado en la roca; lo atravesamos y nos devuelve a una pasarela volada, donde casi se juntan las paredes salpicadas de musgos, helechos y enredaderas que nos ofrecen un colorido de verdor total.

 

 

  

       Avanzamos por la estrecha garganta donde pequeños regatos escurren sus aguas al fondo; a veces las paredes tienden a abrirse junto al río, para volverse a cerrar según cogemos altura por una escalera, donde la pasarela continúa serpenteando por la pared mostrándonos la altura total de la garganta. De nuevo volvemos al cauce del río con un entorno en todo momento de mucha vegetación, para volver a tomar altura y saltar el río a la orilla contraria por un pequeño puente, para bordear un nuevo meandro que traza el recorrido. Ahora llegamos a un tramo muy vistoso, prácticamente andamos por el mismo cauce, muy resbaladizo, donde pequeñas pozas de aguas claras nos invitan a refrescarnos y un pasamanos nos ayuda a recorrerlo.

 

  

  

  

    De nuevo una pasarela nos cambia de orilla y ascendemos ahora por unas escaleras talladas en la roca donde la garganta toma su mayor amplitud y donde se encuentra una cascada realmente bella y volada, de unos veinticinco metros de altura y de origen desconocido que vierte sus aguas manando de una oquedad en la roca.

  

Por detrás del salto de agua tenemos un recorrido interior también muy interesante.

       Pasada la cascada saltamos el río por un nuevo puente y de nuevo la garganta se estrecha. Vamos en busca de la Cueva de los Lagos que ya divisamos, la última sorpresa de este paseo natural de unos tres kilómetros de longitud.

 

                Ascendemos hacia su interior y recorremos la cavidad ayudados por un cable hasta encontrarnos unas grandes formaciones de estalactitas y estalagmitas. Sin duda un lugar muy curioso; en él se abre otra entrada de grandes dimensiones por la parte opuesta, cerrada al público por una valla metálica.

Aquí se pone fin al recorrido y ahora nos queda deshacer lo andado tras una hora de recorrido.

 

 

        Descansamos en el bar de la entrada  y tras refrescarnos y usar los aseos, continuamos nuestro viaje parando en la población de Ste Engrace donde visitamos su preciosa iglesia

 

       Paramos en la Iglesia de Santa Engracia.  Edificio románico del siglo XI. Planta rectangular, dividido en tres naves, con la central más ancha que el resto. Cada nave termina en un ábside semicircular. Torre de campanario cuadrada. Santa Engracia, la titular del templo fue una virgen mártir del siglo IV. Procedente de Braccara en Galaecia partió con séquito de 18 personas entre familiares y sirvientes hacia Narbona donde la esperaba para desposarla su prometido, un noble local. En el camino tuvo conocimiento de las persecuciones y matanzas que Daciano estaba realizando en suelo español y ya en Zaragoza decidió reprocharle su actitud. Daciano decapitó a sus acompañantes y a ella la sometió a martirio hasta la muerte. En el siglo V Prudencia en su Peristephanon señala a los innumerables mártires de Zaragoza y nombra a los dieciocho acompañantes muertos y a Santa Engracia, cuyo brazo era venerado en el templo que contemplamos.

 

   El edificio sufrió numerosos contratiempos bélicos, incendios y expolios, siendo restaurado en 1876 y en 1905. A pesar de ello, su planta y buena parte de su estructura y esculturas nos permiten disfrutar de su majestuosidad. Es templo de triple nave orientado con ligera desviación a sureste y rematado en sendos ábsides de tambor. Fue recrecido para permitir colocar una cubierta a dos aguas para pretejer a sus tres naves pero se advierte perfectamente el nivel de las cornisa  originales. Remodelaciones, contrafuertes y una sacristía adosada al ábside central conforman su actual perfil.

En el exterior de la iglesia se extiende el cementerio del pueblo, en el que se pueden observar las estelas discoidales típicas del País Vasco.

 

   

  

      La portada principal del templo consta de cinco arquivoltas en degradación que le aportan un aspecto abocinado. Se halla guarnecida bajo un pequeño porche añadido. Dos pares de columnas acodilladas se intercalan y continúan por medio de arquivoltas de sección prismática, siendo las otras tres de grueso baquetón.

    

 

Son destacables el portal y los 12 capiteles historiados que adornan el interior de la nave. No es seguro que la posición actual de cada capitel sea la original, debido a las restauraciones sucesivas.

   

      Otro detalle delicioso e interesante del templo, son las bolas que adornan las basas de las columnas de la zona anterior del templo . En algunos casos son sencillamente bolas; pero hay una colección de pequeñas esculturas aprovechando estas bolas sencillamente maravillosas: un jabalí devorando a un rumiante, cabezas de águila, águila con cabecitas humanas bajo sus alas, monstruos, caritas bajo nervaduras..

 

Terminamos la visita y continuamos nuestro recorrido hacia la población de Isaba por el collado de Pierre Saint Martín.

 

 

  

Podemos contemplar  unas bellas vistas del Valle de  Belagua.

 

       Llegamos a la población de Isaba Al norte del Valle pirenaico del Roncal, a los pies del valle de Belagua, bañada por las aguas del río Esca y rodeada de agrestes montañas, se asienta esta noble localidad. 

  

 

             Calles estrechas y empedradas en torno a las que se alzan armoniosas casas señoriales de piedra y madera, con empinados tejados a dos o cuatro aguas que evitan que la nieve se deposite en ellos. 

 

  

 

En el centro del pueblo, se alza majestuosa la iglesia-fortaleza de San Cipriano del siglo XVI. 

   

              Esta es la Casa de la Memoria. Museo que recoge las costumbres y tradiciones roncalesas con una moderna museografía.  Se trata de un edificio tradicional de tres plantas en el que se exponen cientos de piezas antiguas para perpetuar la identidad roncalesa. El museo dispone de numerosos paneles informativos, ordenadores interactivos, audiovisuales y vídeos que explican los modos de vida del valle, centrándose principalmente en el pastoreo, la casa y el juego. 

  

   

 

Visitado el pueblo terminamos nuestro recorrido por esta ruta 3. Continuamos hacia Ochagavia  que es donde tenemos nuestra Casa Rural.

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