El rincón de Jesús y Mariví

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CIUDAD RODRIGO

Seis antiguas puertas tiene Ciudad Rodrigo: La de la Colada, que lleva las aguas pluviales al río, la del Sol, que baja directo desde la Plaza Mayor, la de Santiago, la del Conde, la de Amayuelas, y la Santa Cruz. Unas de exquisita factura, otras más humildes, todas guardan los accesos que a lo largo de dos kilómetros de gruesas murallas –reconstruidas en el siglo XVIII- conducen al interior de la villa. Al recorrer sus calles empedradas -unas oscuras y silenciosas, donde sólo entra el sol del mediodía; otras anchas, inundadas de luz y de sonidos, uno no puede más que pensar que Ciudad Rodrigo es una maravillosa joya arquitectónica. Piedra magistralmente tallada color miel, portadas y blasones, torres y cúpulas, se asoman en las fachadas de preciosos palacios como el de los Castro, el de los Águila o el de los Vázquez. Sin duda, el edificio más emblemático es la Catedral, un templo románico de transición al gótico con soberbias portadas y un interior que vale la pena visitar. El coro del siglo XV, sus dos órganos, y el bellísimo claustro, construido entre los siglos XIV y XVI, están considerados consumadas obras de arte.

 

Situada en la Plaza homónima, la Puerta de Amayuelas es actualmente el principal acceso al centro histórico de Ciudad Rodrigo. Nada más atravesarla encontramos la Catedral y la Oficina de Turismo. Además, junto a esta puerta hay unas escaleras que permiten subir al paseo del adarve de la muralla.
Esta puerta fue abierta en el lienzo de muralla en el siglo XVI, por lo que también es conocida como "Puerta Nueva". Era un postigo bajo y estrecho, y fue realizado por el arquitecto García de Ruesga. El aspecto actual es fruto de la reconstrucción llevada a cabo en 1.953.

La Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo, con sus comercios y cafeterías, aglutina el mayor ambientillo de la ciudad. Situada en pleno centro histórico, es una amplia plaza peatonal, delimitada por un conjunto de edificios de dos o tres alturas en los que priman los balcones y las galerías acristaladas.
Además, en la Playa Mayor se encuentran tres importantes palacios del siglo XVI: el Ayuntamiento, la Antigua Audiencia y Cárcel, y la Casa del Marqués de Cerralbo. Y en la esquina con la Rúa del Sol, la Capilla de la Tercera Orden (relacionada con los Templarios).

    

El Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo es el edificio más impresionante de la Plaza Mayor. De estilo renacentista, fue construido en el siglo XVI, aunque a principios del siglo XX se le añadió el ala derecha imitando el estilo constructivo primitivo. Esta ampliación fue realizada por Joaquín de Vargas y Aguirre sobre la antigua iglesia de San Juan. Tiene dos plantas de altura, con un pórtico inferior y una galería superior. Lo más llamativo del edificio son las dos torres cilíndricas que delimitan la fachada principal, así como su decoración pétrea con camafeos y tres escudos labrados en piedra: el del emperador Carlos V, el de la ciudad, y el del corregidor que gobernaba cuando fue construido el edificio.

 

 

    

La foto de la izquierda es el Palacio Episcopal: Uno de los edificios destacables de la Plaza de San Salvador es el Palacio Episcopal, construido en sillería entre los siglos XV y XVI, aunque reconstruido y ampliado en 1.770 por el arquitecto Juan de Sagarbinaga.
El promotor de su construcción fue el obispo Benito Uría y Valdés, de quien luce su heráldica en la fachada neoclásica. En el interior hay un claustro plateresco, con el escudo del obispo Fray Francisco de Zúñiga Sotomayor (siglo XVII).
 

La foto de la derecha es La Casa de los Vázquez. Fue construida en el siglo XVI por Francisco Vázquez, y restaurada en el siglo XX por iniciativa del ayuntamiento. En la actualidad, el edificio acoge la oficina de Correos y Telégrafos de la localidad, y está abierta al público en el horario de atención al cliente de la entidad. Destaca su portada en ángulo o esquina, donde la entrada la conforma un arco de medio punto pero con el alfiz que lo rodea en estilo gótico. Sobre la portada, se puede ver el escudo de los Vázquez.

 

La Casa de la Cadena recibe este nombre por la decoración de su fachada: una cadena ladrada en la piedra enmarcando el alfiz de la puerta principal; ésta está formada por una portada semicircular de arco de medio punto con grandes dovelas. Destacan también los adornos platerescos de sus ventanas y los escudos heráldicos.
Esta casa señorial data del siglo XVI, fecha en la cual ocupaba toda la manzana. Simula una especie de fortaleza, con un gran torreón de base cuadrada y mayor altura que el resto del edificio.

 

 

El Puente Mayor permite cruzar de uno a otro lado el río Agueda. Debe sus orígenes a un puente romano, aunque de aquel nada se conserva. Tiene 7 arcos y está construido en sillería, reforzado por contrafuertes. Los arcos más cercanos al Castillo datan del siglo XVI y fueron realizados por Juan de Sagarbinaga; los más alejados son de época medieval.
Desde el mirador de la Plaza del Castillo puede contemplarse todo el puente en su plenitud.

 

En la zona alta del centro histórico, sobre un promontorio con vistas al río Agueda y defendiendo el Puente, se alza el imponente Castillo de Ciudad Rodrigo. Fue construido en el siglo XIV por Enrique II, por lo que también es conocido como Alcázar de Enrique II de Trastámara.
Se trata de un recinto fortificado, construido en mampostería con piedras de río y sillares en los ángulos, rodeado de murallas con almenas y torreones. Destaca por su envergadura la Torre del Homenaje, situada en el centro del alcázar.

Este Verraco, situado en la Plaza del Castillo, es uno de los emblemas de Ciudad Rodrigo. Se trata de una peculiar escultura de granito de origen celta, de la época de los Vetones, que data nada menos que del siglo IV a.C.  Esta peculiar escultura está incluida en la "Ruta de Los Castros y los Verracos" de la provincia de Salamanca. Fue descubierta en las inmediaciones del río Águeda en el siglo XVII.

La Catedral de Ciudad Rodrigo fue declarada Monumento Nacional en 1.889. Está dedicada a Santa María bajo el misterio de la Asunción y comenzó a construirse a finales del siglo XII, durante el reinado de Fernando II de León y después de Alfonso IX. Sufrió posteriores reformas y añadidos, como las capillas de San Blas (siglo XVII), la de la Santísima Virgen de los Dolores (1.728), la del Pilar (1.752), y la torre neoclásica (1.764-1.770).
Es de estilo de transición del románico al gótico; tiene planta de cruz latina con tres naves y cabecera de tres ábsides escalonada.
Exteriormente tiene tres portadas: la del Enlosado o de Amayuelas al norte, la de las Cadenas al sur, y el Pórtico del Perdón o de la Gloria al oeste. Éste último está protegido por la puerta de poniente y es muy parecido al de la Catedral de Compostela.

   

 

La Torre Campanario de la Catedral fue un añadido posterior a la construcción del templo. Es una torre neoclásica de tres cuerpos, obra del arquitecto Juan de Sagarbinaga en el siglo XVIII. Se encuentra situada sobre el Pórtico del Perdón o de la Gloria.

   

El claustro de la Catedral del S. XIV, es de planta cuadrada contiguo a la nave del evangelio. La comunicación iglesia-claustro se realiza por una simple puerta en el interior del templo, aunque la de la parte del claustro es una puerta más ornamentada (s.XII) con arquivoltas anicónicas y columnas con capiteles florales. Cada lateral presenta 5 ventanales con ventanas bíforas y tríforas (bíforas en los extremos y tríforas las demás).

 

Junto a las murallas que hay al fondo de la Plaza de Herrasti, hay un monumento dedicado a Julián Sánchez bajo el que se hallan sus restos mortales. Julián Sánchez, apodado "El Charro", fue el terror de los franceses durante la Guerra de la Independencia, un destacado luchador durante el azote de las tropas napoleónicas.

La Iglesia del Sagrario, más conocida como Capilla de Cerralbo, se encuentra entre las Plazas Obispo Mazarrasa y del Buen Alcalde. Fue mandada construir en el siglo XVI por Francisco Pacheco de Toledo, primer arzobispo de Burgos y hermano del I Marqués de Cerralbo.
Su diseño, de estilo herreriano, se atribuye a Juan de Valencia. De su aspecto exterior destacan los grandes escudos realizados en mármol de carrara. El templo tiene planta de cruz latina con dos capillas l
aterales (una a cada lado de la Capilla Mayor) y crucero, cubierto por una espectacular cúpula sobre pechinas.

Desde luego, éste es el museo más peculiar y original que he podido visitar; es único en España y el más grande del mundo. Si, si, como su nombre indica, la exposición se centra en ORINALES. Más de 1.300 orinales expuestos en 8 salas, procedentes de 27 diferentes países de los cinco continentes; los hay de todos los colores, formas, materiales y tamaños, y de diferentes épocas (el más antiguo es del siglo XIII). Los considerados más originales son los llamados "Dompedros", por estar recubiertos de un mueble de madera.
Es una colección privada, recopilada por José María del Arco Ortiz, apodado "Pesetos". El Museo del Orinal se encuentra en la planta primera del Seminario Diocesano, situado en la Plaza de Herrasti. Fue inaugurado en el año 2007.

 

 

 

  

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