El rincón de Jesús y Mariví

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RABAT

Rabat es la capital de Marruecos y el principal centro administrativo y político del país, además de la cuarta ciudad imperial. Es una curiosa mezcla de la tradición histórica del pasado y modernidad establecida en el presente. Fue fundada por Abd al-Mumin en el siglo XII, y utilizó su kasbah (fortaleza) como base para luchar contra los españoles. Fue durante este período cuando se construyeron sus edificios más emblemáticos, como pueden ser la Torre Hassan y la Kasbah des Oudaias. Esta ciudad se convirtió en el bastión para los musulmanes expulsados de España a principios del siglo XVII.

Rabat se encuentra situada en la costa atlántica del país, en la desembocadura del río Bu Regreg, que separa la ciudad en dos partes. Son dos partes tan distintas de una misma ciudad que a menudo se suele hablar de dos ciudades diferentes: Rabat y Salé. La primera de ellas mucho más abierta y dinámica que la segunda.

En el ámbito cultural, la ciudad ha sido designada por la UNESCO como Capital Mundial del Libro para el año 2026, convirtiéndose en la primera urbe marroquí en recibir este reconocimiento internacional

    

Entramos en Rabat y nos dirigimos a visitar Dar al-Majzén, el Palacio Real de Rabat.

  

Más allá de sus grandes muros y majestuosos arcos, el Palacio Real de Rabat despliega buena parte de su riqueza en sus jardines y áreas verdes. Se trata de una combinación de diseños formales franceses, arte tradicional árabe y la singular belleza de la flora local.

Así, al exterior de recinto, en torno al méchouar, amplias zonas ajardinadas, salpicadas de árboles, arbustos y palmeras, aportan una belleza inusual al conjunto. Un gran lienzo verde flanqueado por el propio palacio, la mezquita de Ahl Fâs y distintos edificios militares y civiles.

Desde la consolidación de la ciudad como capital de la dinastía alauí, a finales del siglo XVIII, Rabat comenzó a experimentar distintas transformaciones, incluyendo la construcción de un gran palacio para el entonces sultán Mohammed III. Sin embargo, no sería hasta mediados del siglo XIX (1864), bajo el reinado de Mohammed IV, cuando aquella residencia real original y su entorno se verían ampliamente modificados para obtener su fisionomía y distribución actual.

El Palacio Real de Rabat está asentado dentro del recinto amurallado de Touarga, una comuna urbana independiente dentro de la propia capital marroquí, donde se encuentran también varias entidades gubernamentales y residencias oficiales, así como la mezquita de Ahl Fâs (siglo XVIII) y el Méchouar, una vasta explanada que antecede la entrada principal del Palacio, y que se utiliza habitualmente para ceremonias, desfiles militares y eventos especiales. 

El Palacio Real de Rabat, también conocido como Dar El Makhzen, fue construido hacia 1864 sobre las ruinas de un antiguo palacio del siglo XVII. Residencia oficial del sultán Moulay Youssef desde 1912, fue ocupado después por Mohammed V y su familia durante el Protectorado. Tras la independencia, el rey se trasladó a otro palacio, viniendo aquí sólo para sesiones de trabajo y ceremonias oficiales. Marruecos Hoy en día, sigue siendo un lugar central para las actividades reales y uno de los palacios más fotografiados.

  

Dejamos el Palacio y nos dirigimos para visitar La Torre de Hassan y el Mausoleo

       

 La entrada se encuentra custodiada por los guardianes reales a caballo

Llegamos  donde se encuentran una gran  explanada. Aquí se encuentran a la derecha  la Torre de Hassan y en frente  el Mausoleo de Mohammed V.  Situados en lo alto de una colina, es por lo que su ubicación privilegiada los hace  visibles desde cualquier punto de la ciudad. El acceso al recinto es gratuito. En su interior se encuentran las ruinas de la antigua Mezquita, que fueron recuperadas gracias a la construcción del Mausoleo de Mohamed V.

La Torre Hassan: La Torre Hassan es el minarete de una mezquita inacabada en Rabat, la capital de Marruecos. Este lugar es uno de los símbolos más llamativos y representativos de esta ciudad, tanto por su altura como por lo que representa ya que la Torre Hassan fue concebida para ser la torre más grande de su tipo en el mundo. 
Dice la historia que fue levantada por el sultán almohade Yaqub Al - Mansur en el año 1197 a imagen y semejanza de la Koutoubia de Marrakech y de la Giralda de Sevilla, pretendía competir en belleza con su gran rival la Gran Mezquita de Córdoba. 

      

Sin embargo, en 1199, la prematura muerte del sultán dejó el proyecto inacabado. Con el paso del tiempo, los saqueos y los desastres naturales contribuyeron al estado ruinoso en el que hoy se encuentra la mezquita.

 La Torre Hassan está situada en lo alto de una colina, lo que le otorga una ubicación privilegiada que la hace visible desde casi cualquier punto de la ciudad. Tiene una altura de 44 metros, aunque su diseño original contemplaba alcanzar los 86 metros. Construida en arenisca roja, su característico color la distingue. A diferencia de otros minaretes, en su interior no hay escaleras, sino rampas, ya que la intención era que el almuédano (la persona encargada de realizar el llamado a la oración) pudiera ascender a caballo hasta la cima, dado que la torre estaba proyectada para ser de gran altura.

  

Ahora nos acercamos hacia el Mausoleo de Mohamed V

El Mausoleo de Mohamed V recibe este nombre porque aquí se encuentra la tumba de este rey, primer monarca tras la independencia del país en 1956. Pero en realidad, se trata del panteón de los últimos reyes de la dinastía alauí, puesto que aquí también reposa su hijo, Hassan II, padre del actual rey Mohamed VI. 

En su condición de sultanes, fueron también guías de los musulmanes marroquíes, lo que añade un mayor carácter religioso al lugar. Además, el conjunto incluye una mezquita y un museo sobre la dinastía alauí. Es por ello que este lugar fue el elegido por el rey Mohamed VI para recibir al Papa Francisco en 2019, en una visita oficial con la intención de acercar y hermanar a ambas religiones. Más que un sitio funerario, es un símbolo nacional de respeto y memoria, abierto al público y custodiado por la Guardia Real.

Diseñado por el arquitecto vietnamita Eric Vo Toan, tardando 10 años en terminarse su construcción desde 1961 hasta 1971 y si bien el estilo es el clásico árabe-musulmán Marroquí con una extensión de 1500m2.  Se comenzó con una fachada de hormigón cubierta de mármol blanco italiana de Carrará que  le da la apariencia de  estar  siempre  mojada, en el techo de una forma piramidal y con tejas de color verde haciendo alusión al Islam, así mismo al color de las estrellas de la bandera Marroquí y la dinastía Alauí de la cual procedía la familia del Rey Mohamed V.

Con una altura de 3.50 metros, un gran portal de hierro forjado y resaltando que todos los muros interiores se encuentran con grabados y versos del corán en caligrafía árabe de la cual se destacan porque los  recubre el zellige (es un tipo de mosaico ornamental meramente Marroquí, muy parecido a los trencadis en Cataluña).

   

En el exterior del Mausoleo de Mohamed V y a pocos metros, se encuentra la Mezquita, fue mandada construir por Hassan II para que el pueblo marroquí pudiera ir a rezar junto al Mausoleo de Mohamed V y recuperar el espíritu religioso que tuvo antiguamente. Su exterior es sobrio, en el que destacan la belleza de sus puertas con arcos de herradura apuntados.

    

Y así finalizamos la visita a uno de los lugares cargados de más simbolismo y emblemáticos de Rabat, la Torre Hassan y el Mausoleo de Mohamed V

   

Nos desplazamos en autobús hasta la zona antigua de la ciudad y visitamos la Casbah de los Oudaias

Casbah de los Oudaias: Es una alcazaba histórica, un barrio y un lugar histórico en Rabat, Marruecos. proclamada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2012, se alza majestuosamente sobre la desembocadura del río Bou Regreg en Rabat. Esta impresionante fortaleza, que se remonta al siglo XIII, ocupa una extensión de 50,000 m²  y representa uno de los tesoros históricos más valiosos de Marruecos.

La casbah de los Udayas ocupa una posición privilegiada en la desembocadura del río Bou Regreg, ofreciendo vistas excepcionales tanto del río como del océano Atlántico. Su ubicación elevada sobre un acantilado la convirtió en una fortificación natural ideal, proporcionando una ventaja defensiva significativa. Esta posición estratégica permitía no solo proteger la ciudad de Rabat sino también controlar el acceso marítimo y fluvial de la región.

   

Construida originalmente en el siglo XII durante el dominio almohade, la casbah de los Udayas comenzó como una fortaleza militar estratégica. Esta antigua ciudadela fortificada ha experimentado numerosas transformaciones a lo largo de los siglos, pasando de ser una base militar a convertirse en un vibrante barrio residencial.

Los almohades establecieron la primera construcción significativa alrededor de 1150, erigiendo un palacio y una mezquita llamada al-Mahdiyya. Sin embargo, la historia tomó un giro interesante cuando, en 1609, aproximadamente 2.000 moriscos expulsados de la península ibérica por Felipe III encontraron refugio en la casbah. Este acontecimiento marcó el inicio de la República de Salé (1621-1647), un próspero centro comercial que atrajo a andalusíes, comerciantes europeos y judíos.

El diseño arquitectónico de la casbah de los Udayas refleja una fascinante mezcla de influencias bereberes, árabes y andalusíes. Esta fortaleza histórica destaca por tres elementos arquitectónicos principales que definen su carácter único: La puerta de Bab el Kebir, los jardines Andalusíes y las calles y casas azul y blanco

  

La puerta Bab el-Kebir, cuyo nombre significa "la gran puerta" en árabe, representa el testimonio más relevante de la época almohade. Esta entrada monumental, ubicada en el lado oeste de la fortaleza, exhibe un impresionante arco de herradura apuntado, adornado con intrincados motivos geométricos que caracterizan la arquitectura islámica.

Los Jardines Andalusíes, añadidos durante el Protectorado francés a principios del siglo XX, ocupan una superficie de 8.400 metros cuadrados. Situados junto a un palacio almohade del siglo XVII, estos jardines siguen el diseño islámico clásico con patrones geométricos y senderos sombreados. Por otra parte, el espacio verde alberga estanques decorados con azulejos, árboles frutales y una abundante variedad de flores aromáticas que crean un oasis de tranquilidad.

       

Calles y casas azul y blanco:  Las estrechas callejuelas de la casbah forman un laberinto pintoresco bordeado por casas encaladas con distintivos toques azules. Esta combinación cromática, herencia directa de la influencia andalusí, crea un contraste cautivador con el océano y el paisaje circundante. Asimismo, las fachadas tradicionales marroquíes presentan elaborados azulejos, puertas arqueadas y aldabas ornamentadas que añaden un toque de elegancia a cada rincón.

   

Su peculiar aire mediterráneo invita a perderse por la alcazaba mientras se van descubriendo esos encantadores rincones y pequeños matices que aún cuentan la historia del lugar. Macetones con todo tipo de plantas y flores, fuentes que refrescan el ambiente, puertas ricamente decoradas, la celosía que guarda una ventana de las miradas ajenas, un arco y un lienzo de muralla que parecen haber estado siempre ahí, balcones que miran al mar, una pintoresca plazoleta… 

    

        

Muy cerca a unos minutos andando este gran cementerio

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