El rincón de Jesús y Mariví

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LÜDERITZ

  Nos ponemos en marcha con destino a la ciudad de Lüderitz. Tras varias horas de carretera llegamos a una zona de espacio abierto de tonos ocres donde se encuentran probablemente los únicos caballos salvajes del mundo que galopan libres por un desierto. Los pudimos ver en el Waterhole (poza de agua) de Gabud, mantenida especialmente para ellos.

Sus orígenes siguen siendo un misterio, algunas de las teorías más aceptadas postulan que son descendientes de un semental que perteneció al capitán Von Wolf, propietario del castillo de Duwisib. Otras defienden que son los descendientes de los caballos abandonados por las tropas alemanas tras su rendición en la población de Aus durante la campaña de 1915 o incluso, que fueron traídos por guerreros Nama en su expansión al norte del río Orange. La población total oscila entre los 150 y 160 individuos, siendo la peculiaridad que los hace más interesantes sus adaptaciones para la vida en el desierto, tanto morfológicas como fisiológicas, en un espacio de tiempo increíblemente breve.

    

  

  

 

Nuestra siguiente meta es la ciudad de Lüderitz.

Este encantador puerto fue el primer asentamiento alemán en la costa austral de África. El guano y la caza de ballenas fueron los recursos que atrajeron a los primeros exploradores hacia esta remota población, pero el descubrimiento de diamantes a principios del siglo pasado la transformó completamente. De esta época datan las numerosas edificaciones coloniales que encontraremos en Lüderitz, la mayoría de estilo ‘art nouveau’.

Llegamos a nuestro Hotel situado en el centro de la ciudad.

  

Disfrutamos de la placidez de pasear por sus calles, ya que la afluencia de turismo es mínima.

  

  

 

 

 

Esta es la iglesia Jeremiah que se encuentra cerca del puerto

 

   

Visitamos la iglesia luterana evangélica  de Felsenkirche de 1912. Domina la ciudad desde lo alto de Diamantberg.

   

Fue diseñada por Albert Bause que plasmó la influencia victoriana que había visto en el Cabo, y la cristalera de colores que hay sobre el altar es una donación del propio kaiser Guillermo II

            

Paseamos por la zona del puerto donde se embarca para realizar la excursión en velero.

  

        

  

 

Al día siguiente embarcamos  en un velero donde exploramos la península de Luderitz.

 

  

 

Los delfines nos persiguen durante parte del trayecto

  

Contemplamos  focas y colonias de pingüinos

    

  

   

 

 

 Visitamos la ciudad  de Kolmanskoppe, conocida como la ciudad fantasma. Fue hace tiempo el punto principal de la brillante búsqueda de diamantes que atrajo a miles de buscavidas a esta aislada zona. Abandonada cuando los ricos yacimientos se agotaron, sus edificaciones hoy vacías, algunas restauradas y otras invadidas por las ardientes arenas del Namid son testigo mudo de uno de los periodos más vividos de la historia de Namibia.

Visitamos una de las casas que actualmente es museo

 

La Enfermería

   

Entramos en una casa que la tienen como ejemplo, con los muebles de la época.

 

 

 

 

Paseamos por los diferentes edificios de la ciudad. En su mayoría en un mal estado de conservación

 

 

 

   

 

 

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