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MONASTERIOS DE METEORA

Los Monasterios de Meteora (en griego, Μετέωρα Μοναστήρια Metéora Monastíria; es decir; en español, Monasterios suspendidos del cielo, Monasterios suspendidos en los aires o Monasterios en el cielo) están localizados en la llanura de Tesalia, al norte de Grecia. En concreto, en las proximidades de Kalambaka, que se encuentra en el valle del río Peneo.

Están clasificados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1988.​ Son construcciones sobre la cumbre de masas rocosas grises (de arenisca y conglomerado), talladas por la erosión y llamadas Meteora. Se encuentran a una altura de 600 metros y están habitados desde el siglo XIV.

Estos monasterios cristianos ortodoxos son un importante lugar del monacato ortodoxo griego.

Monasterios

La fecha exacta del establecimiento de los monasterios se desconoce. A finales del siglo XI y principios del XII, se realizó una rudimentaria estructura monástica llamada el skete de Stagoi (Kalambaka) alrededor de la iglesia de Theotokos. A finales del siglo XII, una comunidad ascética comenzó a llegar en masa a Meteora.

En 1344, Atanasio Koinotivis del monte Athos llegó con un grupo de seguidores a Meteora. Entre 1356 y 1372, fundó el monasterio del Gran Meteoro en una ubicación idónea, ya que los monjes estaban seguros de posibles altercados políticos y mantenían controlado el acceso. Está situado a 613 metros sobre el nivel del mar y esconde una iglesia de estilo bizantino que atesora las reliquias del fundador y unos valiosos frescos policromados que relatan las persecuciones y martirios que sufrieron los cristianos. La única manera de entrar era subiendo por una gran escalera, que los monjes podían replegar cuando se sentían amenazados.

A finales del siglo XIV, el gobierno del Imperio bizantino en Grecia se vio amenazado por los exploradores otomanos que anhelaban el control de la fértil llanura de Tesalia. Los ermitaños, buscando refugio ante el avance turco, decidieron que los peñascos de Meteora eran el lugar idóneo. Se construyeron en torno a 24 monasterios, de los cuales se conservan seis en funcionamiento, cuatro masculinos, dos femeninos, con menos de diez miembros en cada uno.

En 1517 Teófanes de Creta construyó el monasterio Varlaam, que decía albergar un dedo del apóstol Juan y el omóplato del apóstol Andrés. El acceso a los monasterios fue deliberadamente complicado. La manera de alcanzar dichas posiciones era a través de escaleras de mano y, hasta el siglo XVII, la manera de proveerse de comida y atraer fieles era a través de cestas y cuerdas.

En 1921, la reina consorte de Rumanía María de Sajonia-Coburgo-Gotha visitó Meteora, convirtiéndose en la primera mujer a la que se le permitió el acceso al monasterio del Gran Meteoro. En la década de 1920 se realizó una mejora de acceso a los monasterios: se esculpieron escalones en los peñascos y se construyó un puente en la llanura cercana

Visitamos el monasterio de San Nicolás. Forma parte de un grupo de seis monasterios denominados Monasterios suspendidos en los aires o Monasterios en el cielo situados en Meteora, que fueron clasificados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1988.

Se encuentra en la parte occidental de los riscos de Meteora, sobre el pueblo de Kastraki, en la cima de una formación rocosa de 80 metros de altura. Para ascender a este monasterio hay que recorrer un camino escarpado, muy cercano al acantilado, que está compuesto por 143 escalones y por una escalera con 85 escalones tallados en la propia pared rocosa.

  

Comenzamos a subir por esta empinada cuesta. Enseguida paramos en una cueva donde se encuentra una pequeña capilla.

  

El Monasterio de San Nicolás se distingue por su diseño, adaptado a la pequeña extensión del espacio en el que está construido, con pisos sucesivos. Las fechas de su construcción son desconocidas, se cree que un primer núcleo de edificios data del siglo XIII, por un anacoreta llamado Nicanor Anapavsas. Fue reconstruido en la primera década del siglo XVI por el obispo metropolitano de Larisa, Agios Dionysios

  

En la planta baja del monasterio se encuentra la capilla de San Antonio, del siglo XIV, con vestigios de hagiografías y una cripta.

 

En la primera planta está el katholikón. La decoración de esta parcela es obra de Teófanes de Creta. En el piso superior se encuentran el archonaki (banco antiguo), el osario y una capilla dedicada a Juan el Bautista. Los frescos y pinturas hagiográficas son uno de los conjuntos más importantes de pintura postbizantina en Grecia. Debido a la pequeña superficie disponible en las paredes del templo, muchas representaciones tienen un tamaño de imagen portátil. Se muestran imágenes como la Asunción, escenas de diversos santos y de Cristo.

   

  

  

   

  

   

En la parte más alta se encuentra esta azotea y el campanario. Tenemos hermosas panorámicas. También divisamos un monasterio de mujeres

   

Nuestra siguiente visita es el monasterio de Varlaam. El primer habitante de este promontorio fue el monje Varlaam, quien, alrededor del año 1350 construyó varias celdas y una iglesia dedicada a los Tres Santos Jerarcas (Basilio de Cesarea, Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo). En 1518 Teófanes de Creta llegó hasta la cima del promontorio y sobre las ruinas de las construcciones precedentes reedificó la Iglesia de Todos los Santos y la Iglesia de San Juan Bautista.

El primer asceta que ascendió sobre esta roca utilizó unos escalones de madera de base; sobre estos colocó una primera escala de madera alargada, que se incrustaba en la roca con cuñas y así colocaba otra escala hacia arriba. Este mecanismo sirvió de ejemplo para sus seguidores, dando origen al nacimiento del resto de monasterios en Meteora. Más adelante fueron reemplazadas por largas escaleras colgantes que provocaban vértigo a quienes se aventuraban a subir. Aquellos que no se atrevían servirse de los escalones suspendidos, los elevaban colgados en una red. La hazaña duraba una media hora de inquietud y terror, balanceándose en el vacío. En 1923 se reformaron los escalones para poder llegar hasta la cima de forma más segura. La red se sigue utilizando en la actualidad, pero sirve para el transporte de provisiones y otros objetos necesarios para el mantenimiento del monasterio.

 

     

En 1923 los monjes excavaron en la roca 195 escalones que nos llevan hoy en día de un modo seguro a la cima de la roca.

 

  

  

  

   

En la actualidad, este monasterio es conocido por la hermosa y rica decoración de su iglesia; y es que cuenta con frescos de la época de su construcción en muy buen estado de conservación.

     

   

 

En la parte norte del conjunto de edificios hay un “vagenario” con un enorme barril de madera de roble, con capacidad de trece mil litros.

Desde este monasterio también tenemos una panorámica de este otro monasterio

 

 

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