El rincón de Jesús y Mariví

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QUELUZ Y SINTRA

Marchamos por la carretera de circunvalación C-19 con dirección a Sintra, hasta llegar al desvió de Queluz, lugar donde esta uno de los Palacios declarados Monumento Patrimonio de la Humanidad, “Palacio de Queluz” para muchos historiadores guarda en cuanto al estilo arquitectónico unas ciertas similitudes con el “Palacio de Versalles” en París.
A partir de la casa de campo de los marqueses de Castelo Rodrigo esta propiedad fue convertida en la residencia habitual de los reyes tras la Restauración, en el Siglo XVIII. Las transformaciones corrieron a cargo de la Casa de Infantado con la ayuda de arquitectos, artistas y maestros jardineros venidos de toda Europa e importando, además, esculturas, materiales, nuevas plantas y semillas, al estilo de las cortes de la época pero manteniendo en esencia unas costumbres y tradiciones típicamente portuguesas.

Del palacio cabe destacar su fachada principal construida hacia el interior y no hacia el exterior. Así, es imposible imaginar desde fuera el mundo mágico que se vive tras sus muros.

 Los jardines, en la mejor tradición italiana, se estructuran en pequeños espacios destinados unas veces al paseo, otras a la charla o la reunión y otros cuya finalidad era más una búsqueda de la intimidad y el retiro. La llamada Casa del Lago o de la Música es una construcción de gran belleza y originalidad que merece ser destacada.

   Las galerías del interior conducen a la sala de los Embajadores, al gabinete de la Reina y la sala de las Meriendas, recargados con los cánones estéticos del más refinado rococó. El cuarto de Don Quijote es otra cosa. Ocho hermosas columnas sostienen un techo circular, reflejado en el suelo como un espejo de mármol. Las paredes están decoradas con pasajes de la vida del famoso hidalgo. Dicen que aquí nació y aquí murió el Rey Pedro IV.

Salimos de este palacio de Queluz y nos dirigimos al pueblo de Sintra, conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad, en dirección Estoril, enseguida subimos las empinadas cuestas que nos acercan hasta el pueblo de Sintra.

Comenzamos nuestra visita por el Palacio Nacional de Sintra, hacemos caso omiso a todas las recomendaciones de las guías, donde aconsejan empezar por el Palacio Nacional de Pena y así evitar las aglomeraciones de media mañana.

La entrada al Palacio Nacional de Sintra se realiza por una pequeña escalinata que nos conduce a una fuente donde se sitúa la puerta principal de palacio. Las entradas al palacio son gratuitas (imagino por ser domingo). Comenzamos por la sala llamada de los arqueros, este es uno de los pocos palacios supervivientes de la edad media en Portugal, en el se aprecia los numerosos vestigios del antiguo palacio árabe, que estuvo ocupado por los alcaldes moros de Lisboa, la ciudad de Sintra no ofreció resistencia al Rey Alfonso Henriques (1147). El palacio es esplendido en la concepción y en el decorado, durante las siguientes dinastías se han ido redecorando adaptando el estilo de la época, hasta llegar al estilo manuelino que decora con exclusividad un ala del palacio, también destaca el revestimiento de azulejos de origen mudéjar, todo ello dota al conjunto de una gran valor artístico. Las dos monumentales chimeneas que sobresalen del conjunto, son cónicas y nacen desde la cocina del palacio.

Continuamos la visita subiendo al Castillo Dos Mouros.

El Castelo dos Mouros y su cisterna fueron declarados Monumento nacional por un Decreto de 23 de junio de 1910. La intervención del poder público portugués en el monumento comenzó en 1939, con la reconstrucción de partes de la muralla. Tras una serie de intervenciones menores en los años 1954 y 1965, en 1986 tuvieron lugar trabajos de limpieza y reconstrucción de los muros y almenas en varias zonas del castillo, repitiéndose los trabajos de limpieza y acondicionamiento de la muralla en 1992. La muralla presenta cinco torres: cuatro de planta rectangular y una de planta circular coronadas por bases piramidales. No quedan vestigios de los dos pisos y del sistema de techumbre primitivos. La torre en la cota más elevada del terreno, conocida también por Torre Real, puede ser alcanzada a través de una escalera de 500 escalones y consta que ahí Bernardim Ribeiro, un escritor portugués del siglo XVI.

Continuamos la visita subiendo hasta el Palacio da Pena.

Este espectacular palacio se eleva sobre las más altas cimas de la Sierra de Sintra. Un castillo construido en el siglo XIX para el rey Fernando de Sajonia, marido de la reina Maria II. El palacio se levantó sobre las ruinas de un monaterio Jerónimo del siglo XV, que a su vez había ocupado el lugar de una capilla dedicada a Nuestra señora Da Pena.

Fernando contrató al arquitecto alemán Von Eschwege para que diseñara un edificio lleno de excentricidades y rodeado de unos increíbles jardines que hoy también se pueden visitar. Una de sus mayores cualidades es la mezcla de estilos arquitectónicos: neo-gótico, neo-manuelino, neo-islámico y neo-renacentista. A Fernando le encantaba traer al Palacio Da Pena y a sus jardines elementos venidos de todo el mundo: Por eso podemos ver helechos de Nueva Zelanda y tulias gigantes en el jardín así como vidrieras alemanas, jarrones de porcelana china, candelabros orientales, tapices árabes y un sinfín de colores y detalles por toda la construcción.

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