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SINTRA
Salimos de Lisboa y nos dirigimos al pueblo de Sintra, conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad, en dirección Estoril, En camino visitamos el Cabo Da Roca
El cabo de la Roca (en portugués: cabo da Roca) es el cabo situado en el punto más occidental del Portugal continental y, a su vez, de la península ibérica y de Europa continental. Era conocido por los romanos como Promontorium magnum, y durante la era de la navegación a vela como la «Roca de Lisboa».
Está situado en el distrito de Lisboa, en el término municipal de Sintra, a 40 kilómetros al oeste de la capital lusa y a 18 kilómetros al oeste de la localidad de Sintra, en el parque natural de Sintra-Cascaes. Sus coordenadas están inscriptas en una placa de piedra del monumento del lugar. El acantilado emerge del océano Atlántico a aproximadamente 140 metros sobre el nivel del mar. Encima del acantilado hay un faro y una tienda para turistas. El poeta Luís de Camões definió el cabo de la Roca como el lugar «donde la tierra acaba y el mar comienza» («Onde a terra acaba e o mar começa»).
Desde su mirador hay una vista espectacular de la costa recortada sobre el océano; en él encontraremos también un monolito donde están inscritas las coordenadas exactas del cabo
El cabo es una popular atracción turística, siendo su paisaje muy fotografiado por los visitantes. Cada domingo por la mañana suele tener lugar una concentración motera. En el Cabo da Roca hay, además, un faro inaugurado en 1772, uno de los más antiguos de Portugal, y una tienda de souvenirs, donde los más curiosos podrán comprar un certificado que acredita su paso por el punto más occidental del continente y antiguamente considerado el fin del mundo conocido.
Terminada esta visita continuamos hasta la ciudad de Sintra. La primera visita al Palacio Nacional
La entrada al Palacio Nacional de Sintra se realiza por una pequeña escalinata que nos conduce a una fuente donde se sitúa la puerta principal de palacio. Las entradas al palacio son gratuitas (imagino por ser domingo). Comenzamos por la sala llamada de los arqueros, este es uno de los pocos palacios supervivientes de la edad media en Portugal, en el se aprecia los numerosos vestigios del antiguo palacio árabe, que estuvo ocupado por los alcaldes moros de Lisboa, la ciudad de Sintra no ofreció resistencia al Rey Alfonso Henriques (1147). El palacio es esplendido en la concepción y en el decorado, durante las siguientes dinastías se han ido redecorando adaptando el estilo de la época, hasta llegar al estilo manuelino que decora con exclusividad un ala del palacio, también destaca el revestimiento de azulejos de origen mudéjar, todo ello dota al conjunto de una gran valor artístico. Las dos monumentales chimeneas que sobresalen del conjunto, son cónicas y nacen desde la cocina del palacio.
Frente al Palacio Nacional el Casco Antiguo
El casco antiguo se caracteriza por sus calles empedradas y empinadas, plazas encantadoras y edificios históricos, donde se concentra la vida local
Durante el paseo prestamos especial atención a las casas medievales, palacetes románticos y fachadas coloridas con azulejos portugueses, que albergan en sus plantas bajas, cafés, restaurantes, pastelerías y tiendas de artesanía, donde se venden cerámicas, encajes y souvenirs. Entre sus lugares más populares se encuentran iglesias como São Martinho o la Misericórdia, la comercial Rua das Padarias, el Miradouro da Ferraria y el Ayuntamiento (Câmara Municipal de Sintra).
La Torre do Relógio, también conocida como la torre del reloj, es un monumento histórico ubicado en la plaza central de Sintra. Esta majestuosa torre ha permanecido en pie durante siglos y ofrece a los visitantes una intrigante visión de la rica historia de Portugal.La historia de la Torre do Relógio se remonta a principios del siglo XVI. La torre se construyó inicialmente como parte del complejo del Palacio Real durante el reinado de Manuel I, que gobernó entre 1495 y 1521. No sólo servía para medir el tiempo, sino que también era un importante símbolo del poder y el prestigio reales. En su larga existencia, ha sobrevivido a terremotos y guerras manteniendo gran parte de su estructura original. El reloj se instaló más tarde, en el siglo XIX, por orden de la reina María II durante su reinado (1834-1853). Resistiendo al tiempo y a los elementos, este notable edificio sigue funcionando hoy en día como monumento histórico y como torre del reloj. El mecanismo del reloj de la Torre do Relógio es otra maravilla digna de mención. Instalado en 1866 por el relojero francés Eugène Farcot, sigue funcionando con fiabilidad después de más de 150 años. Su complejo sistema incluye pesas que descienden hasta la base de la torre y a las que hay que dar cuerda manualmente cada semana, actividad que se ha mantenido desde su instalación.
Igreja de São Martinho (Iglesia de San Martín) se vio destruida en 1755 por el terremoto. Tuvo que ser reconstruida a finales del siglo XVIII. Solo conserva la estructura gótica original del presbiterio, la lápida del siglo XIII de Margarida Fernandes y tres tablas de pintura portuguesa de mediados del siglo XVI: «S. Martín y los pobres», «St. Pedro» y «San Antonio», atribuido al maestro S. Quintino. A lo largo de la historia el templo ha sufrido reconstrucciones y restauraciones.
Continuamos por la calle Consiglieri Pedroso
Paramos junto a este hotel Lawrences
Fundado en 1764, el Lawrence´s Hotel es el hotel más antiguo de la Península Ibérica. En este edificio histórico, visitado con frecuencia por figuras ilustres de la época, Lord Byron comenzó en 1809 su famoso poema “Las peregrinaciones de Childe Harold”. El hotel incluso aparece en varias de las obras del escritor portugués Eça de Queirós, cliente habitual del establecimiento en la segunda mitad del s. XIX. Lawrence´s Hotel combina su singular pasado histórico con el lujo y el confort de los hoteles modernos. Cada una de sus 11 habitaciones y 5 suites tienen un estilo propio, con nombres en lugar de números en las puertas, llaves en lugar de tarjetas magnéticas, y suelo de madera pulida en lugar de alfombras, todo para preservar la filosofía del hotel y el ambiente de la época romántica en este pequeño y encantador hotel. Seguida a esta calle continúa la calle Almeyda Garret que finaliza en el Palacio de la Regaleira
Pasamos junto a la Fonte dos Pisões que fue construida en 1931 y tiene un color amarillo brillante. La historia de Fonte dos Pisões se remonta a la época romana. El nombre «Pisões» se traduce como «batán», en referencia a los dispositivos utilizados para procesar la tela golpeándola con martillos accionados por agua, un proceso comúnmente practicado en la época romana. Esto sugiere que Fonte dos Pisões fue un antiguo lugar de producción textil. La zona también está vinculada a la realeza portuguesa; se dice que el rey D. João I solía cazar aquí e incluso tenía un pabellón de caza cerca. Más allá de su importancia histórica, lo que realmente distingue a Fonte dos Pisões es su impresionante belleza natural. Enclavada en medio de un denso bosque, a los pies de la ladera del Palacio de Pena, esta serena ubicación cuenta con arroyos en cascada que desembocan en pozas cristalinas, perfectas para esos calurosos días de verano en los que lo único que apetece es darse un refrescante chapuzón. El bosque que lo rodea rebosa vida: desde altísimos árboles que ofrecen sombra en los días soleados hasta vibrantes flores silvestres que añaden salpicaduras de color sobre el verde telón de fondo: un entorno idílico tanto para los amantes de la naturaleza como para los fotógrafos.
Poco más adelante se encuentra la Finca Quinta de Regaleira: El terreno de la Quinta da Regaleira de Sintra fue adquirido a principios del XX por Antonio Carvalho Monteiro, un millonario y filántropo portugués que con la ayuda del arquitecto Luigi Manini construyó esta finca que incluye el Palacio da Regaleira, un pequeño lago, un invernadero, varios torreones, cuevas y pasadizos secretos, una capilla y el pozo iniciático de Sintra (utilizado por los mismísimos masones). Carvalho Monteiro encargó a Manini que viajase por Portugal y Europa y tomase nota de todas las corrientes estéticas que viera, para plasmar estas ideas en el diseño de la Quinta de Regaleira: el resultado fue un conjunto artístico que aúna elementos manuelinos (como homenaje al reinado de Manuel I), neogóticos (como las vidrieras de la capilla) y mitológicos (como el Paseo de los Dioses). Pero los elementos arquitectónicos de la Quinta da Regaleira van mucho más allá de lo meramente estético: por todo el Palacio de la Regaleira encontraremos referencias a la masonería y a los templarios, como la Cruz de la Orden de Cristo del suelo de la capilla o la Cruz de la Orden del Temple esculpida en el pozo iniciático de Sintra (uno de nuestros lugares favoritos en la Quinta da Regaleira y del que te contamos un par de curiosidades debajo). Al parecer, Carvalho Monteiro era uno de los miembros de los masones en Portugal, además de aficionado a la astrología, al esoterismo y a las ciencias ocultas, y quiso dejar constancia de ello sutilmente en cada rincón de la finca da Regaleira. Y es que para apreciar el significado de la Quinta da Regaleira, concebida como un gran templo masónico, hay que ir dispuesto a observar y descubrir todas estas alusiones a la masonería a lo largo de sus jardines.
Entramos a la finca por la puerta cercana al Palacio
Palacio Quinta da Regaleira:
Este edificio será lo primero que
veamos según lleguemos a la Quinta da Regaleira. En primer lugar, nos
sorprenderá su fachada y todos los detalles que tiene, principalmente,
en estilo manuelino. El Palacio de la Quinta da Regaleira fue construido
a principios del s. XX por el millonario Antonio Augusto Carvalho
Monteiro (1848-1920) que consiguió materializar aquí uno de sus sueños,
con la ayuda del arquitecto paisajista Luigi Manini (1848-1936).
Envuelto por una frondosa vegetación, el palacio de la Regaleira es un
descubrimiento fascinante. En su interior podremos visitar distintas salas:
Sala de fumadores: La Sala de Fumar de la Quinta da Regaleira estaba reservada exclusivamente a los hombres, a diferencia de la Sala de Música, que era utilizada principalmente por las damas. Originalmente servía de conexión con la Sala de Billar, pero en aquella época carecía de una finalidad significativa. Sin embargo, hoy en día, en este espacio se presentan exposiciones en honor a Carvalho Monteiro, lo que ha dado lugar a su nuevo nombre, Sala Carvalho Monteiro.Sala del renacimiento: la antigua sala de estar de Augusto Carvalho. Totalmente decorada al imponente estilo del renacimiento italiano, de ahí su nombre. Sala de los Reyes: Se llama así porque en esta sala era donde se divertían y se cerraban los asuntos más importantes, una sala del ocio que hoy tiene un gran billar. Además, en esta sala están esculpidos los veinte reyes de la monarquía portuguesa.
Sala de la caza: dedicada al mundo del mismo. Aquí encontraremos una gran chimenea y al fijarnos en sus detalles veremos esculpidos diferentes animales, entre ellos caballos y elefantes. Laboratorio alquímico: como ya decíamos, Carvalho Monteiro era un amante de la alquimia, por lo que no podía faltar un laboratorio así en el que fue su hogar. Además, desde él, se sale a una terraza en lo alto del Palacio en la que podremos disfrutar de una de las mejores vistas de Sintra.
Las hermosas cuadras para los caballos
Los jardines de la Quinta da Regaleira son el espacio más interesante del complejo: sorprenden por su variedad de árboles y flores pero, sobre todo, por el diseño de los mismos. Si te fijas cuando visitas el Palacio da Regaleira, en la parte baja de los jardines las plantas se distribuyen de forma más ordenada, pero según vas ascendiendo, el jardín se vuelve más salvaje, más anárquico e inexplorable. La explicación es sencilla: en los jardines de la Quinta da Regaleira se trató de plasmar el concepto de “primitivismo”, una corriente artística en auge en la época de Carvalho Monteiro. El primitivismo, en esencia, defendía la vuelta al arte de estética simple y poco planificado.
Encontrarás varias torres más a las que puedes subir en los jardines de la quinta, como la Torre de la Regaleira, un bonito torreón desde el que se obtienen muy buenas vistas y que se encuentra pasado el pozo de iniciación de Sintra. Esta Torre da Regaleira simboliza el Eje del Mundo en la iconografía masónica.
Cerca de la entrada superior al pozo iniciático de la Quinta da Regaleira vemos el monumento al Portal de los Guardianes. Este portal guarda una de las entradas al Pozo Iniciático, custodiado por dos tritones y, en el medio de estos, dos buccinos que hacen analogía con el útero y el oído interno. Y es que Carvalho Monteiro creó con el Portal de los Guardianes una especie de anfiteatro con una acústica adecuada para el público. Su estructura cuenta con dos torres a los laterales y un mirador central. Frente al Portal de los Guardianes verás la Terraza de los Mundos Celestiales y la Torre del Zigurate. Siguiente visita Pozo Iniciático
Pozo Iniciático: Seguro que has leído en alguna parte acerca de la “torre invertida de Lisboa”. Como vas a descubrir a continuación, en realidad se trata de la torre invertida de Sintra. Pues sí: esta torre invertida de Sintra es, efectivamente, el pozo iniciático de la Quinta de la Regaleira, un profundo pozo de piedra con forma de espiral, donde los nueve pisos se conectan mediante escaleras.Y llegamos al sitio más impresionante de la visita a Quinta da Regaleira. Su entrada está vigilada por dos guardianes en forma de león-pez de escayola. Este pozo es una torre invertida durante 27 metros y se puede acceder a él y llegar incluso hasta abajo por la escalera en forma de espiral que lo rodea. En el fondo podremos ver sobre mármol una rosa de los vientos sobre una cruz de la Orden de los Templarios, el emblema heráldico de Monteiro.
La escalera tiene un total de 9 rellanos de los que se dice que corresponden a los 9 círculos del infierno de la Divina Comedia de Dante, el purgatorio y el paraíso. ¿Os atrevéis a pasar? Recreando la esencia del viaje iniciático, según el camino elegido: nos haría bajar al infierno o subir al cielo. La escalera de caracol está sujeta por columnas con diferentes motivos y baja hasta una galería subterránea que, como ya hemos mencionado antes, está comunicada con diferentes grutas y pozos que llevan al exterior de la Quinta da Regalaeira. Por las escaleras del pozo de Sintra ascendían los masones en su ritual de iniciación, representando el renacer, y hoy puedes reproducir sus pasos repitiendo los nueve giros que simbolizaban el infierno de la Divina Comedia de Dante.
Llegamos hasta la Gruta de Leda, que como su nombre indica, está dedicada a la humana Leda, el gran amor de Zeus, el rey de los dioses del Olimpo. Según cuenta la leyenda, Zeus se disfraza de cisne para fecundarla, por eso en la escultura podemos ver un cisne mordiendo a la bella Leda. Un rincón de lo más místico.
La Capilla de la Santísima Trinidad está ubicada al lado del Palacio y la conocemos por su torre, que, a menudo acompaña al palacio en las fotos. A través de un acceso subterráneo que tiene la cripta, se puede pasar al palacio, pero también hay una reja que conecta a una galería subterránea que comunica con el Pozo Iniciático. ¿Mágico, verdad? Destaca por su estilo neo gótico y neo manuelino, muy típico portugués, y por tener esculpidas en sus paredes a figuras tan importantes como Santa Teresa de Ávila y San Antonio. Desde la altura superior de la capilla se puede ver la Cruz de la Orden de Cristo, heredera de los Templarios, en todo su esplendor. Detrás de la capilla está el conocido como Lago de los cisnes y un banco al que acompañan arcos de arquitectura también gótica.
Terminamos la visita y regresamos al casco histórico
En el autobús nos desplazamos a visitar el Palacio Da Pena
El Palacio Nacional de la Peña (en portugués: Palácio Nacional da Pena) fue una de las principales residencias de la familia real portuguesa durante el siglo XIX y a la vez constituye una de las máximas expresiones del estilo romántico del siglo XIX en Portugal. Se encuentra en la freguesia de São Pedro de Penaferrim en la ciudad de Sintra. El palacio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995. Un castillo construido en el siglo XIX para el rey Fernando de Sajonia, marido de la reina Maria II. El palacio se levantó sobre las ruinas de un monasterio Jerónimo del siglo XV, que a su vez había ocupado el lugar de una capilla dedicada a Nuestra señora Da Pena.
Fernando contrató al arquitecto alemán Von Eschwege para que diseñara un edificio lleno de excentricidades y rodeado de unos increíbles jardines que hoy también se pueden visitar. Una de sus mayores cualidades es la mezcla de estilos arquitectónicos: neo-gótico, neo-manuelino, neo-islámico y neo-renacentista. A Fernando le encantaba traer al Palacio Da Pena y a sus jardines elementos venidos de todo el mundo: Por eso podemos ver helechos de Nueva Zelanda y tulias gigantes en el jardín así como vidrieras alemanas, jarrones de porcelana china, candelabros orientales, tapices árabes y un sinfín de colores y detalles por toda la construcción.
La Puerta Monumental
es un arco triunfal
en el que se pueden observar rasgos de la arquitectura portuguesa
del siglo XVI, mismo siglo en el que se construyó el monasterio. En
cada sitio, hay garitas similares a las de la Torre de Belém,
y una fachada cubierta de relieves en forma de diamante
que imitan a la Casa dos Bicos de Lisboa. La puerta de
entrada está decorada con esferas a la manera de Cunhal das
Bolas en Barrio Alto, con un arco que representa a serpientes
entrelazadas y
donde se encuentra el escudo de armas.
Subimos hasta el patio superior o Terraza del Tritón
La imponente
Terraza del Tritón es lo
que marca la entrada al “Palacio Nuevo”. El Tritón
es un monstruo mitológico mitad hombre y mitad pez. Al igual que el
monstruo, la puerta de entrada también se divide entre el mundo
acuático y el terrestre.
Cruzamos el arco de Tritón y llegamos al Patio de los Arcos, llamado así por los arcos que forman su balconada, con unas vistas impresionantes hacia la sierra de Sintra. Aquí vemos la fachada trasera del Arco de Tritón. La ventana existente en el lado opuesto de este arco copia un famoso vano de estilo manuelino allí existente, cuya autoría se atribuye a Diego de Arruda. El conjunto de las diversas garitas, las terrazas a distintos niveles y el revestimiento de las paredes con azulejos hispano-árabes son también elementos importantes de este conjunto.
El patio de los arcos frente a la capilla, con sus paredes de arcos moriscos. Desde este patio sube una escalera que da a la capilla, pues estas escaleras se han convertido en uno de los puntos más fotografiados del Palacio da Pena, desde donde se aprecia bastante bien la Torre Reloj.
A través de los arcos que dan nombre a este patio, podemos ver en el paisaje las Sierras de Sintra y el Océano Atlántico. Desde este mirador se puede contemplar el Parque da Pena, plantado por el rey Fernando II, quien transformó un paisaje triste en un romántico paraje al estilo alemán con árboles de todas las partes del mundo.
Entramos a visitar el interior del palacio
El acceso al
interior del Palacio da Pena discurre por el recorrido reservado
a la familia real hasta 1910, y que era también la
entrada de los monjes al monasterio en el siglo XIX.
Fernando II la rediseñó para hacer una doble escalera paralela
que lleva al Claustro Manuelino. En el siglo XIX los dormitorios de los monjes fueron divididos en distintos aposentos para el uso del rey Carlos I de Portugal (1863-1908) y la reina Amelia de Orleans (1886–1908). En la planta baja lo primero que veremos es el comedor de la familia real que destaca por las bóvedas de crucería del siglo XVI. Está seguido por los aposentos del rey Carlos I de Portugal construidos en 1890 y el despacho de Manuel II de Portugal (1889-1932). Desde aquí se accede a la capilla del antiguo monasterio de los Jerónimos decorada con azulejos del siglo XVI y donde destaca un retablo de alabastro del siglo XVI obra del escultor Nicolás Chanterenne.
En la primera planta alrededor del claustro se encuentran los aposentos de la reina Amelia de Orleans; su dormitorio, baño y despacho. También se visitan los aposentos de la Condesa de Edla (1836-1929); segunda esposa del rey Fernando II de Portugal donde destacan las decoraciones de estuco y una cama de madera indo-portuguesa. La decoración mudéjar del dormitorio principal demuestra el interés de Fernando II por el arte islámico. Los muebles de estilo barroco son portugueses.
la visita por el interior del
palacio. Aquí te esperan valiosísimas piezas de porcelana,
cúpulas renacentistas, cuartos de baño realizados con madera de
teca, muebles diseñados por Auguste Eiffel y algún que
otro detalle bávaro que recuerda las raíces alemanas de su
primer propietario. En las llamadas Salas de Paso se
exhibe la colección de arte del rey Fernando II de
Portugal.
La Sala de los Venados es un espacio de planta circular que fue creado para albergar la colección de armas del rey Fernando II de Portugal, pero que no llegó a completarse. Las ventanas conservan vidrieras heráldicas y el espacio finalmente fue destinado para la celebración de banquetes. Las cocinas reales se encuentran a continuación, en un espacio abovedado con arcos de vuelta entera. Se conservan los fogones de leña originales, el horno de pan y una amplia colección de utensilios de cobre del siglo XIX que muestran la corona como símbolo real y las siglas PP
El Castelo dos Mouros y su cisterna fueron declarados Monumento nacional por un Decreto de 23 de junio de 1910. La intervención del poder público portugués en el monumento comenzó en 1939, con la reconstrucción de partes de la muralla. Tras una serie de intervenciones menores en los años 1954 y 1965, en 1986 tuvieron lugar trabajos de limpieza y reconstrucción de los muros y almenas en varias zonas del castillo, repitiéndose los trabajos de limpieza y acondicionamiento de la muralla en 1992. La muralla presenta cinco torres: cuatro de planta rectangular y una de planta circular coronadas por bases piramidales. No quedan vestigios de los dos pisos y del sistema de techumbre primitivos. La torre en la cota más elevada del terreno, conocida también por Torre Real, puede ser alcanzada a través de una escalera de 500 escalones y consta que ahí Bernardim Ribeiro, un escritor portugués del siglo XVI. |