El rincón de Jesús y Mariví

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GARGANTA DEL TODRA

   

Hoy recorremos casi 200 kilómetros de Erfoud  hasta las Gargantas del Todra

    

En el camino en autobús hacia las Gargantas del Todra descubriremos también el impresionante palmeral de Tinghir, a las afueras de esta ciudad

    

Paramos en este mirador. Denso y frondoso, es un auténtico oasis verde, un vergel de palmeras y olivos entre el color ocre y rojizo del desierto. Resulta llamativo que en un entorno tan árido como el de la región de Draa-Tafilalet pueda surgir un palmeral tan extenso y tan fértil, regado por el río Todra, aunque es más bien un wadi (río que pierde su caudal durante buena parte del año).

    

El palmeral  es uno de los paisajes más bonitos de los que vais a poder disfrutar, un oasis, convertido en vergel con una gran extensión de palmeras, gracias al paso del río Todra, que abastece de agua a todas estas tierras, convirtiéndolas en un magnífico vergel, un sueño hecho realidad, para cualquier campesino, donde numerosos huertos, son cuidados con recelo y cariño. Las grandes protagonistas del lugar son las palmeras, acompañadas de árboles frutales, y verduras y el río Todra, que riega y crea el magnífico palmeral.

Al fondo, del palmeral (oasis) del Todra se ven casas rosadas, la mayoría son de propietarios marroquís que emigraron un día a Europa y que un día volvieron o que vienen a pasar los días de verano.

    

Ahora nos dirigimos a 25 Km donde se encuentra Las Gargantas del Todra

    

       

Las Gargantas del Todra se sitúan en el lado oriental del Alto Atlas, la subcordillera donde se encuentra la mayor altitud de todo el Atlas marroquí. El paso del extinto río Todra, cuyo caudal solo aparece estacionalmente, tiene unas dimensiones excepcionales. Las paredes pueden alcanzar los 300 metros de altura, mientras que la garganta se estrecha hasta tan solo 30 metros de lado a lado. Un auténtico pasillo natural de rocas que se abre paso dentro de una cordillera de carácter mundial.

       

Para verla, dejamos el autobús  en uno de los aparcamientos que hay al inicio y recorrerla caminando, para dejarse impresionar por la altura de los acantilados. Algunos puestos ambulantes animan el camino. Dada la magnitud de las paredes, el paisaje se vuelve sombrío, dejando al visitante empequeñecido ante esta obra de la naturaleza.

Este lugar es hoy un paraíso para los amantes de la escalada y del senderismo, y ha ganado mucha popularidad entre los que visitan Marruecos. Desde aquí parten rutas de senderismo muy recomendables que permiten conocer la garganta desde la parte superior. Su única dificultad, salvar el desnivel para ascender a lo alto de los acantilados.

    

Continuamos circuito hasta la ciudad de Ouazazate

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